Yo estaba sin ilusión, mi vida andaba en penumbra,
de pronto todo cambió, por esta Luz que me alumbra.
Es que estoy enamorado y ella, un poco, lo sospecha
Cupido, con tiro certero, hizo blanco con su flecha.
Con ella sueño despierto, la veo y me transporto
posiblemente sería mía, si yo no fuera tan corto.
Estoy tan emocionado, ya mi ser no se acostumbra
a pasar un solo día, sin esta Luz que me alumbra.
Quisiera yo declararme, pero me faltan agallas
a veces estoy decidido, pero mi boca se calla.
La niña, que me desvela y tanto me enamora,
trabaja en un micro-cine, ella es acomodadora.
Voy a tener que animarme, no hacer lo del avestruz,
es que gasto el sueldo en cine, mi querida María Luz.
Hace tiempo que yo siento que no soy protagonista,
hago fila y pago mi entrada, para ver a los artistas.
En el teatro de la vida, soy espectador privilegiado
que disfruta cómoda butaca y aire acondicionado.
Quisiera saltar al escenario y no pasar la vida en vano,
envidiando al primer actor, sea éste héroe o villano.
Puede que algún día me hastíe de ver la vida pasar
y me atreva a hacer las cosas que hoy sólo puedo soñar.
De sentarme a aplaudir ya me estoy volviendo harto.
Cambiaría con gusto el rol, con un actor de reparto.
Desearía estar en el sitio donde transcurre la escena
y a otros poder transmitir, tanto alegrías como penas.
Lamento haber concedido mi terreno y mis espacios,
por hacer todo, casi siempre, en silencio y muy despacio.
De no tomar de la vida lo que ofrecía en su momento,
de eso y otras mil cosas, hoy en día, me arrepiento.
Con el paso de los años, hoy no sé cual será el efecto,
de tener un comportamiento políticamente correcto.